Por: Felipe V

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waters

Señor presidente, más de 28 mil hombres, mujeres, niños y niñas han desaparecido. Muchos de ellos durante su mandato. ¿Dónde están? ¿Qué les pasó? No saber es cruel”.  Roger Waters, fundador del grupo Pink Floyd. Miércoles 28 de septiembre, Foro Sol, Ciudad de México.

En la  noche del miércoles 28 de septiembre alrededor de 58 mil personas estuvieron presentes en el espectáculo del músico inglés. El concierto se vio atravesado por las fuertes críticas de éste al candidato republicano Donald Trump, y al presidente de México, Enrique Peña Nieto.

La frase “Trump eres un pendejo” se impuso desde una pantalla gigante. Por sobre ésta, un  cerdo aerostático sobrevolaba el cielo de la ciudad mexicana, llevando consigo el mensaje “Fue el Estado”, en clara alusión a la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa. “¡Renuncie ya!” Fue el grito apuntado hacia el genocida Peña Nieto que recorrió el Foro Sol, e hizo vibrar enérgicamente a las decenas de miles de espectadores, que expresaban su enojo con gritos y cánticos.

Si bien el repudio al magnate Donald Trump es algo progresivo, consideramos que es de fundamental importancia que la juventud y el activismo mexicano entienda que la candidata demócrata Hilary Clinton, un conocido personaje de la política burguesa de Norteamérica, no representa una opción para resolver los martirios que vive el pueblo trabajador estadounidense.

Este acontecimiento, junto al posterior espectáculo que brindó el músico de manera gratuita en el Zócalo, el cual contó con la presencia de 200 mil personas, ha generado una gran repercusión en los distintos medios de comunicación. Es que el cantante puso sobre la mesa una realidad que el pueblo mexicano vive diariamente hace un largo tiempo. La realidad de las desapariciones, de la impunidad, del pacto social que cierra filas contra los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Los medios no tardaron en rumorear que el artista inglés podría ser expulsado del país, apoyándose en el artículo 33 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. El cual plantea que “los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país”.  Y agrega “el ejecutivo de la Unión tendrá la facultad exclusiva de hacer abandonar el territorio nacional, inmediatamente y sin necesidad de juicio previo a todo extranjero cuya permanencia juzgue inconveniente”.

De más está decir que esta no es la misma suerte con la que corren la mayoría de los activistas, de los estudiantes y maestros que luchan por la educación pública, y de las mujeres que salen a la calle a denunciar todo tipo de violencia. Ya que como pueblo trabajador, nos vemos enfrentados a un gobierno nacional que bajo su mano ensangrentada de  represión, está intentando imponer un ajuste brutal a nuestras condiciones de vida, aplicando reformas neoliberales al servicio de los grandes empresarios que hoy celebran el Pacto por México.  Waters puede ser expulsado del país, pero el pueblo pobre carga con decenas de miles de desapariciones, con decenas de bolsas llenas de restos óseos. ¿Dónde están los 43? ¿Quiénes son los muertos que cubren el suelo mexicano? Estas preguntas no han sido contestadas. Mientras se hace evidente la clara negativa del narco Estado mexicano a dialogar, a dar alguna respuesta.

Es necesario levantar estas voces todos los días, en las calles, organizados para derrotar cualquier medida que perjudique a la mayoría del pueblo y favorezca a un puñado de ricos.

Celebramos el repudio del intérprete, pero al mismo tiempo entendemos que la aberrante situación que vive cotidianamente el pueblo mexicano no puede tener como respuesta únicamente un concierto. Todos quienes celebraron eufóricamente los dichos del músico deben ir más allá. Es de crucial importancia que el enojo y el hartazgo que empapa a la sociedad mexicana se haga carne todos los días en las calles.

Es momento de que exista una verdadera alternativa de izquierda. Una alternativa revolucionaria que recoja las banderas de los normalistas desaparecidos, de los docentes que enfrentan la represión y el autoritarismo del gobierno. Es necesario intervenir de manera organizada en la realidad. Ayotzinapa logró unificar distintas luchas en un mismo movimiento. Esta experiencia nos muestra cuál es el camino que hay que seguir. El camino de la movilización, el de la lucha política contra el gobierno. Los partidos del régimen se unen para pasar por sobre las conquistas de los trabajadores, las mujeres y la juventud. La respuesta debe ser obreros y estudiantes, mujeres y jóvenes, luchando codo a codo para torcerle la mano al gobierno.

Desde la corriente internacional Socialismo o Barbarie  apostamos a levantar una alternativa socialista, una verdadera alternativa de izquierda que sea  un polo de referencia para los oprimidos y explotados.  Que deje bien en claro que no vamos a parar hasta dar con el paradero de los 43 estudiantes desaparecidos. Que grite bien en alto: ¡fue el Estado! Y acompañe el conjunto de las luchas en curso, apuntando a la unificación de las mismas para golpear con un solo puño al gobierno represor de Enrique Peña Nieto.