Por: Corresponsal desde Washington DC para Socialismo o Barbarie

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Si la asunción de Trump estuvo marcada por las protestas más importantes en cualquier ceremonia inaugural para un presidente para los Estados Unidos, el primer día de su presidencia no se quedó atrás. Con una movilización de medio millón de personas, comparable sólo a las marchas contra la guerra de Vietnam, el Marcha de Mujeres fue un mensaje contundente de rechazo y resistencia al flamante presidente imperialista.

Sin embargo el contenido de la marcha, aunque marcado fuertemente por las reivindicaciones de género y contra la homolesbotransfobia, exedió este campo volcándose a casi todas las temáticas sentidas por los explotados y oprimidos, con un denominador político común: El repudio a Donald Trump y lo que representa como multimillonario, xenófobo, machista y retrógrado.

La coronación de Trump como máximo regente de la principal economía y potencia militar a nivel mundial es la confirmación de una tendencia a derecha a nivel mundial, tal cual se expresó en el Brexit y el avance electoral de la derecha conservadora y nacionalista en Europa y en los gobiernos de Macri y Temer en Argentina y Brasil, por nombrar algunos ejemplos. Esta confirmación, ejemplificada en un personaje tan grotesco y reaccionario como Trump, explica no sólo la enorme afluencia de manifestantes de todos los Estados Unidos y países limítrofes en DC, sino la enorme cantidad de ‘protestas hermanas’, marchas y manifestaciones que se dieron en todas partes del mundo.

Esto también explica cómo, a pesar del intento de las organizadoras -de clara influencia demócrata- de cancelar la marcha a último momento para evitar que las cosas se les vayan de las manos, el masivo ‘rally’ convocado en las inmediaciones del capitolio ya las había desbordado y avanzaba, como magnetizado, por la Avenida Pennsylvania, hacia Trump Tower y la Casa Blanca. La misma avenida por la que ayer desfilara el flamante presidente Donald Trump.

Mujeres, hombres, estadounidenses, migrantes, negros, blancos, trabajadores y profesionales se movilizaron por las calles de Washington apropiándose los unos de las consignas de los otros y, en muchísimos casos, haciendo sus primeras armas en la lucha política en las calles. El acervo y la moral de la movilización se expresaban en canciones como “¿Whose streets?/ Our Streets!”, “Show me what democracy looks like/ This is what democracy look like!” o “My body, my choice/ Her body her choice” (1). En las enormemente progresivas consignas de solidaridad, protesta y lucha que expresaban en sus pancartas y el clima en general que se vivía en la calle.

Cuando la movilización espontáneamente empezó a tomar las calles y a llenar el patio posterior a la casa blanca fue una fuerza imparable, tal vez en parte porque no se anticipaba tal desborde. Fue alrededor de una hora después que la policía finalmente logró partir la movilización en dos, creando una brecha en el medio del parque e intentando desconcentrar sin incidentes que hubieran tenido un resultado incierto para ambos bandos. Luego de esto y por varias horas la gente circuló por esa intersección, reemplazándose espontáneamente y manteniendo una masa crítica constante de gente cantando a viva vos canciones contra Trump, su vicepresidente, Pence, y contra el sistema y la opresión.

Sólo varias horas después la marcha se comenzó a desconcentrar, dejando a modo casi ritual sus pancartas contra el vallado, cubriendo buena parte del parque trasero de la casa blanca. Al caer la noche un grupo de aproximadamente 120 personas seguía cantando y agitando tras la Casa Blanca, cuando se les unió otro de unas 250 personas que venían de manifestarse frente a Trump Tower. Finalmente a eso de las 20 la protesta se movilizó, cantando y marchando, a las calles 13 y K, donde habían tenido lugar los enfrentamientos del día anterior y donde se estaba desarrollando un festival con bandas en vivo.

Trump es el primer presidente en asumir el gobierno de los Estados Unidos con una protesta tanto doméstica como mundial de envergadura. Es un primer mojón en la resistencia contra sus políticas reaccionarias, y una lección de solidaridad internacional que debe ser profundizada para darle una pelea en regla a esta derecha nacionalista y retrógrada que se cierne sobre el mundo y que promete mayores tensiones y enfrentamientos de clase.

Pero si Trump es la reacción por derecha al consenso neoliberal globalizador, este movimiento es la reacción por izquierda a Trump, lo que tiene un elemento enormemente progresivo y muchas potencialidades, pero también muchos límites por superar: Prevalece en Estados Unidos una enorme confianza en Obama (que llegó al 60% de aprobación en estos días, según encuestas locales) y los Demócratas como alternativa posible para derrotar a Trump ¡dentro de 4 años!, algunos se esperanzan con que un ‘impeachment’ por parte del Congreso le ponga un freno antes de eso, mientras la izquierda es débil y fragmentaria.

Esto se expresó en la constante descentralización de las marchas y protestas, en algunas acciones radicalizadas pero minoritarias y escindididas del movimiento más general y en acciones muy masivas pero que se refrenaban a la sola vista de la policía o tras un par de voces de alto.

Para triunfar, es decir, para derrotar a Trump, este movimiento debe no sólo seguir haciendo experiencia en las luchas cotidianas (y las habrá), sino aprender también de la experiencia de la clase obrera, de su lucha, sus métodos y particularmente de sus elementos más avanzados, revolucionarios y de ganarse a la misma para protagonizar la lucha. Este movimiento que se está gestando debe sacar la conclusión de que a Trump no se lo enfrentará como “una nación”, junto al Partido Demócrata, cómplice de su gobierno desde Obama hasta Bernie Sanders o el Verde, sino como una clase, junto a los trabajadores, las mujeres y la juventud de todos los colores, razas y nacionalidades a los que el flamante presidente republicano les ha declarado la guerra.

(1) “¿De quién son las calles?/ ¡Son nuestras calles!”; “Mostrame como se ve la democracia/ ¡Así se ve la democracia!”; “Mi cuerpo mi desición (femenino)/ Su cuerpo su desición (masculino)”.