Por Flora Poulain

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VOCES POR LOS 43

El 26 de septiembre se van a cumplir 2 años de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, estado de Guerrero, México.  En el marco de la XXIII Jornada Global por Ayotzinapa y México, padres y familiares de los normalistas desaparecidos organizaron, este 26 agosto, un concierto masivo en las afueras del Estadio Azteca del Distrito Federal. “Voces por los 43” con el apoyo de organizaciones y sindicatos de trabajadores sumada la colaboración de reconocidas bandas de rock como: Tremenda Korte, Fallas de Origen y La Kasquivana y Panteón Rococó. Esta iniciativa  reunió a miles de jóvenes que hicieron propia la consigna: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

Para refrescar un poco la memoria; la noche del 26 de septiembre, los jóvenes  de Ayotzinapa fueron víctimas a una práctica común en la zona: la de secuestrar autobuses. Los estudiantes se dirigían hacia la localidad de Iguala a recaudar fondos, para una movilización estudiantil que iba a realizarse por la tan recordada fecha del 2 Octubre en la Ciudad de México, donde se marcha cada año por la muerte de miles de estudiantes en Tlatelolco, Plaza de las Tres Culturas.

Lamentablemente, sus aspiraciones de lucha fueron interceptadas por un brutal ataque policial. La policía de Iguala y del vecino municipio de Cocula disparó a mansalva hacia los autobuses, como saldo 3 estudiantes de escuela rural de Ayotzinapa fueron asesinados y otras 3 personas más murieron al ser atacado también un autobús en que viajaba un equipo de fútbol.

Esa noche la policía se llevó detenidos a los estudiantes y desde entonces se desconoce el paradero de 43 de ellos. Durante estos casi 2 años la lucha de los padres y familiares es incesante. En entrevista con SoB, Epifanio Alvares, papá de Jorge Alvares Nava (quien tenía apenas 18 años al ser secuestrado) nos dejó su testimonio y experiencia de una lucha desgarradora pero ejemplar de 43 familias contra un Estado asesino y represor.

Epifanio: “En mi caso andamos los dos, mi esposa y yo buscando a nuestro hijo. Para los que están en casa se vuelve muy difícil, verdad, de repente de la noche a la mañana su hermano ya no está y  nosotros tampoco, por estar buscándolo. Este gobierno, desde un principio nos ha engañado, de diferentes formas, nos ha atrapado moralmente, a los padres, porque ha dicho que nuestros hijos estaban en fosas. Pero cuando acudieron los peritos argentinos ellos descartaron que fueran nuestros hijos. Después dijeron que habían sido quemados en un basurero, y nunca lo creímos porque esa noche estuvo lloviendo muy fuerte y no pueden hacer ceniza a 43 cuerpos con el agua cayendo, de verdad es muy difícil. No le creímos y con pruebas científicas se les ha derrumbado toda esa “verdad” que ellos inventaron. El que dijo esto, Jesús Murillo Karam, que era el Procurador General de la República, se tuvo que retirar y dejar su cargo. Sabemos que el gobierno no quiere que encontremos a nuestros hijos, ellos dicen que sí, que nos dan su plena disponibilidad de los que vienen a buscarlos. Que nos están apoyando, pero dicen una cosa y hacen otra. El Estado no quiere que sepamos la verdad,  vinieron expertos para investigar el caso. Y creo que íbamos avanzando con ellos, pero cuando vieron lo que se investigaba, se retiraron, ¿será que el gobierno tiene miedo de que se descubra la verdad? ¿Por qué no quieren que sepamos dónde están nuestros hijos? Nosotros igual seguiremos”.

UN MECANISMO PERFECTO DE IMPUNIDAD

Hoy Peña Nieto continúa sosteniendo la tesis de la “verdad histórica”, alegando que los estudiantes fueron entregados por la policía al Cartel de los Guerreros Unidos, y que ellos se encargaron de incinerarlos en un basurero de Cocula. Pero la investigación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) tiró abajo aquellas conclusiones del gobierno. No sólo demostraron científicamente la inexistencia de dicho incendio, sino que comprobó en los detenidos que se auto culparon del hecho, severas muestras de tortura, desvalidando así los únicos testimonios que sostienen “la verdad histórica”.

A todo esto la CIDH ha denunciado que el Estado es un verdadero obstáculo en la investigación. Ya que manteniendo esta “verdad histórica” está eludiendo su responsabilidad de  averiguar bajo la carátula de desaparición forzada de personas, que fue la primera recomendación dada por el organismo.

Epifanio: “El gobierno de Peña Nieto es responsable, él tiene que saber dónde están nuestros muchachos, como Estado él tiene que saber. Ya basta, tanto tiempo, tanto sufrimiento, son vidas, son 43 familias, 43 muchachos, son inocentes nuestros hijos, si supiera que son delincuentes, te aseguro que no los buscaríamos, pero no son delincuentes, sólo querían ser maestros, quieren ser maestros, sabemos que están vivos y que los vamos a encontrar y si el gobierno quiere atentar contra nosotros, acá estamos,  con la cara en alto, nunca vamos a tener miedo. Nosotros lo que queremos es saber la verdad, como padres y seguir trabajando, porque yo soy campesino y me gusta trabajar. No buscamos bienes, ni dinero, solamente exigimos la vida de nuestros hijos, queremos que ellos regresen con vida. Porque así debe ser, es una lucha justa y no nos da miedo. Estaremos de frente gritando, mientras tengamos vida los seguiremos buscando. Desde aquí les mando un saludo, a todas las organizaciones y personas de los diferentes países que nos están apoyando, y que aquí estamos, seguiremos luchando hasta encontrar a nuestros muchachos”.

El 1° de septiembre, el presidente Peña Nieto deberá hacer público su cuarto informe de gobierno. Al igual que los Maestros en lucha, esperan una repuesta de diálogo por la Reforma Educativa, los padres de los 43 junto a todo el pueblo mexicano esperan que se haga aunque sea una mención al problema de las desapariciones forzadas en el país, que no sólo son 43, sino que hay más 27 mil desaparecidos, y por lo tanto que asuma un compromiso de cómo piensa revertir esta situación.

Desde la corriente Socialismo o Barbarie nos solidarizamos con las familias de los 43 y continuaremos levantado su bandera, repudiando en las calles al gobierno de Peña Nieto y exigiendo la inmediata aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Pero sobre todo, defendiendo como ellos la educación pública junto a los jóvenes que luchan  por sus derechos básicos. Como expresó uno de los padres en medio del concierto: “Hoy estoy doblemente orgulloso de mi chamaco, porque en mis 48 años de vida inútil, no aprendí nada de mi país como en estos casi 2 años de lucha, de ver cómo este Estado está asesinando a esta juventud, como mi hijo que quería ser maestro, por eso estudien y defiendan lo que es suyo, no hagan como esos que les pagan para dispararles”.