Por: Flora Poulain

[whatsapp]Categoría: Situación nacional, Uncategorized
<> during the 2017 FIFA Confederations Cup Qualifier at Rose Bowl on October 10, 2015 in Pasadena, California.

Faltando poco más de un mes para las elecciones presidenciales en el país del “sueño americano”, dos grandes representantes de empresariado imperialista se disputan el mando de la Casa Blanca. Resulta de vital importancia analizar cuáles son los vínculos que unen política y económicamente a ambos países.

Clinton vs Trump

El pasado 24 de septiembre, fue público el primer debate presidencial entre el magnate empresario Republicano y la candidata Demócrata del gobierno de Obama. Muchos quizás esperaban que fuera un espacio que pudiera brindar respuestas a las inquietudes populares que se desprenden de una campaña política de tal magnitud, donde los representantes de ambos partidos pudieran exponer sus planes de gobierno. Lamentablemente quedo lejos de dar algún tipo de respuesta y, mucho más aun, de ser un espacio de diálogo con la gente.

Desde el inicio y ante la primera pregunta que se le hizo a ambos en relación a ¿Cuál es el plan para solucionar el problema de la falta de empleo en el país? No sólo no expusieron ningún proyecto serio, si no que se limitaron a dejar bien claro para quienes piensan gobernar.

Por un lado, Trump fiel a sus convicciones, se dedicó a defender al empresariado, planteando la necesidad de redimir de impuestos a las grandes empresas. Evidenciando que está más preocupado en aumentar las ganancias de los que hoy representan al 1% de la población, que en mejorar las condiciones de vida del pueblo trabajador.

Por su parte Hilary, si bien reconoció la realidad del desempleo que hoy sufren millones de estadunidenses, montó un discurso dirigido a la clase media que hoy empieza a sufrir los golpes de la crisis. Prometiendo el fortalecimiento de la pequeña empresa, que no es otra cosa que el continuismo de la política abordada hasta ahora por el gobierno de Barack Obama, con las consecuencia políticas ya conocidas de una juventud cada vez más precarizada.

Pero las promesas de Clinton fueron más allá, en un acto de puro cinismo, prometió crear 10 millones de nuevos puesto de trabajo. Cuando siendo la actual secretaria de estado, su verdadera responsabilidad es dar cuenta de por qué después de 8 años de gobierno Demócrata fueron expulsadas a la pobreza millones de personas.

En sí, el debate resultó ser un gran show televisado, donde los candidatos se dedicaron a montar una guerra de acusaciones personales. Ya era de esperarse un discurso conservador y xenofóbico de Donald Trump, pero resulta extraño entonces, que Hillary se haya esmerado tanto en recalcar este perfil ya conocido del candidato Republicano. Clinton tomó como ejemplo el caso de Alicia Machado, una mujer latina que fue discriminada por Trump en el pasado y que hoy es ciudadana estadounidense, para embanderarse como la defensora de los inmigrantes en los EEUU.

En realidad, lo que intenta ocultar la candidata demócrata, es que su partido con Obama a la cabeza, no tiene políticas de inclusión al inmigrante, de hecho a pesar de todas la expectativas e ilusiones genuinas volcadas en los votos de millones de inmigrantes que viven en el país vecino del norte, Obama se convirtió en el presidente con más migrantes deportados en la historia de los EEUU, con cifras que superan los 3 millones de expulsados.

La mentira de ser una “economía emergente”

En este contexto donde las elecciones en Norte América, repercuten en el día a día de la vida política en el mundo, particularmente a México nos toca de cerca. Más de 11 millones de mexicanos viven en territorio del país del norte, EE.UU es la principal fuente de inversión extranjera en nuestro país y somos el segundo mercado más importante del gigante imperialista.

Así las cosas, Peña Nieto pretende seguir vendiéndonos la mentira de ser una “economía emergente”. Lo único que está emergiendo hoy, a costa del saqueo imperialista que implican los tratados de libre comercio y la aplicación de la reforma energética, es la deuda externa mexicana, que desde que asumió el mandatario de PRI en 2012 se ha triplicado. De 1 billón 627 mil millones de pesos, a 3 billones 401 mil millones de pesos.

De más está decir, que la economía de México depende principalmente de la explotación petrolera. La crisis internacional pone el precio del crudo en niveles cada vez más bajos. Debido a esto por cada dólar que baja el barril, la recaudación de la secretaria de hacienda pierde 300 millones dólares. En consecuencia se produce una pérdida del 5% de los ingresos gubernamentales y un aumento de la deuda pública.

Obviamente el gobierno intenta darle una explicación apoyándose en la caída del peso en relación al dólar, que si bien es cierto que al asumir su mandato el precio del dólar estaba en $13 y hoy se encuentra en más de $18, sólo el 57% del aumento de la deuda corresponde a la devaluación del peso.

El resto del incremento de la deuda vino de la mano del Pacto por México al aplicarse la Reforma Energética, que básicamente permitió el ingreso de compañías internacionales en la explotación de los yacimientos mexicanos, que casualmente su mayoría son de orígenes estadounidenses. Pero por si faltara poco, para terminar de vender el país a los sectores privados, el gobierno Peña Nieto aprobó la Ley General de Deuda Pública, que le dio autonomía a Pemex para adquirir deuda, llegando a junio de este año a acumular 77.162 millones de dólares en deuda externa.

Por una alternativa de izquierda

Ante esta situación resulta importante poder sacar varias conclusiones que sirvan de herramienta para enfrentar los planes de ajuste que hoy está imponiendo el gobierno nacional pero también para dar una pelea contra el saqueo del imperialismo yanqui.

Absolutamente todas las reformas hijas de pacto social de los partidos del régimen (PRI-PAN-PRD) están degradando aún más las condiciones de vida de la clase obrera mexicana. Ya puede verse como la reforma en el ámbito educativo, energético y de hacienda, vienen a introducir de lleno a los mercados y los intereses empresariales en pilares fundamentales del desarrollo del país. Todo esto en detrimento de arrebatarle conquistas importantes al pueblo trabajador.

La lucha de la cente organizada en la CNTE, de la juventud estudiantil #yo soy 132, de las familias de los #43 desaparecidos de Ayotzinapa, del movimiento de mujeres contra los feminicidios, han demostrado que el gobierno de Peña Nieto va por todos los derechos fundamentales de los explotados y oprimidos sin importarle aplicar la más dura represión para imponer sus intereses y los del imperialismo.

De estos 4 años de mandato de PRI y pesar de su alianza con demás partidos burgueses, ha quedado bastante demostrado la debilidad que sufre la gobernabilidad mexicana. Tan sólo el 23% de la población cree en este gobierno y a su vez este debe de lidiar con sus alianzas con el narcotráfico que también le impone sus reglas.

Ni hablar del descontento popular que terminó de ganarse Peña Nieto al invitar al nefasto candidato republicano Donal Trump, para decirnos en la cara que construiría el muro fronterizo de todas formas. Este posicionamiento del gobierno no debería traducirse en un apoyo del pueblo mexicano a Hillary Clinton, ya que hay pruebas suficientes de que sus políticas como secretaria de estado de Obama, a pesar de su discurso, han sido igual de agresivas que las propuestas de Trump en relación a los migrantes radicados en USA, por no hablar de sus responsabilidad en el saqueo constante que sufre nuestro territorio por parte de las empresas estadounidenses.

Por todo esto desde Socialismo o Barbarie, comprendemos la necesidad de crear un espacio de organización desde abajo que aglutine trabajadores, mujeres, estudiantes y la juventud en general que le imponga al gobierno en las calles sus intereses. Debemos de arrebatarle el espacio político a los que gobiernan desde siempre para los explotadores, para darle así inicio a una alternativa de izquierda que represente la globalidad de los explotados y oprimidos. Sólo con la unidad de acción podemos romper con la fragmentación de las luchas, en la que hoy se apoya el debilitado gobierno de Peña nieto para mantenerse en el poder.

¡Fuera Peña Nieto!

¡Fuera el imperialismo Yanqui!

¡Ningun apoyo a Trump ni a Clinton!

¡Por una alternativa de izquierda que luche en las calles!